La Ilíada y sus Dioses
Los
dioses están muy presente en le vida de los personajes de La Ilíada. Participan
en la vida de los hombres, en ciertas ocasiones, para perjudicarlo o
beneficiarlos. A dioses y hombres los aquejan las mismas pasiones, y la única
diferencia entre ellos es que los dioses poseen la inmortalidad. Los dioses
pueden tomar la forma que quieran y mostrarse a quien quieran.
Cada
dios tiene su sacerdote, su templo y su culto particular, para agradecer o
pedir algo hay que ofrendar a los dioses, las ofrendas varían de acuerdo al
dios que se trate, a las diosas se les ofrenda vestidos, flores y perfumes. Los
sacrificios generalmente son de animales pero si el pedido es muy importante se
hacen sacrificios humanos.
Existen
lugares llamados oráculos, y es a donde se va para interpretar sueños o señales
enviadas por los dioses, quien los interpreta es el sacerdote. Si se desobedece
a un sacerdote se esta desobedeciendo a un dios.
“Canta,
oh diosa, la cólera pélida Aquilea” así da comienzo al canto I, y esta fue
quizás la causa que hizo que los aqueos sufrieran más en el último año de
guerra, no es que no habían sufrido ya los nueve anteriores. Ya que
Agamenón, jefe de los aqueos, había provocado la ira de Apolo, la faltarle el
respeto a su sacerdote, Crises. La primera intervención divina surge aquí.
Apolo, dios antropomorfo baja del olimpo a la tierra, para darles un castigo a
los dánaos o aqueos.
También
aparecen otro tipo de intervenciones, por ejemplo en el décimo día desde que
comenzó la peste enviada por Apolo, una diosa, Hera, pone en el corazón de
Aquiles, el mejor guerrero de los aqueos y principal protagonista, la idea de
convocar un ágora. Homero utiliza la intervención divina para justificar la
acción de Aquiles. Calcas, el mejor de los augures dice que es lo que tienen
que hacer para que “renazca la esperanza” y para que Apolo retire la peste.
Pero no
da garantía absoluta de que tiene la solución, porque ningún ser humano es
capaz de saber lo que piensan los dioses. Apolo lleva la peste al campamento de
los aqueos, por un ruego de su sacerdote, quien había sido ofendido por
Agamenón y Apolo lo escucha, por eso causa males a los aqueos. En el ágora
Aquiles tiene una disputa con Agamenón, y esta llega hasta el punto que Aquiles
se debate entre dos opciones matar a Agamenón o calmarse, su corazón
dice mátalo, y su mente; cálmate.
Cuando
Aquiles esta a punto de seguir a su corazón, aparece en la Ilíada la segunda
intervención divina, baja del olimpo Atenea enviada por Hera, en ese momento
comienza un intercambio de palabras entre la diosa y Aquiles, solo él puede ver
a la diosa.
Atenea
incita a Aquiles de que en lugar de usar la espada utilice las palabras, ya que
como diosas sabe que Aquiles necesita desahogarse.
Aquiles
acata la petición de la diosa. “quien a los dioses obedece, es por ellos muy
bien atendido”. Minerva regresa al olimpo con la misión cumplida, luego en el
canto VI aparece un ruego a Zeus por parte de Héctor, y este le ruega, con una
oración, un futuro mejor, que todos saben nunca sucederá.
Todos los
protagonistas usan a los dioses en sus discursos: en el canto I Agamenón la da
a entender a Aquiles que Zeus esta de su lado, cuando de verdad no lo sabe. Pero
esto causa en los demás temor, ya que Zeus es el dios más poderoso de lo
dioses olímpicos. Habría que preguntarse entonces si este uso tiene otros propósitos,
que ni el mismo Homero, se atreve a disutir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario